Las contraseñas son la llave de acceso a nuestra privacidad, por lo tanto, una mina de oro para los ciberdelincuentes. Ellos, con el objetivo de generar fraudes, están constantemente tratando de descifrarlas e, incluso, roban bases de datos que incluyen nombres de usuario y claves de acceso, para acceder no sólo a nuestras cuentas bancarias, sino también a nuestra información personal, como correos electrónicos, redes sociales y red de contactos.